
La leyenda de los descensos fuera de pista de Chamonix nace en los confines de los glaciares, donde los desniveles parecen no terminar nunca.
La Vallée Blanche, el Pas de Chèvre, el Glacier des Rognons y otros fabulosos enclaves atraen cada año a los amantes del planeta freeride.
El más conocido de todos, la Vallée Blanche, es accesible a través del teleférico del Aiguille du Midi y ofrece diversos itinerarios como La Vraie Vallée, Le Petit Envers du Plan o Le Grand Envers du Plan.
Esta pista glaciar recibe una gran afluencia a comienzos de la primavera y no es un itinerario de montaña más. Se recomienda ir acompañado de un guía.
No olvide estar atento a las condiciones de la nieve y a la información meteorológica. Es aconsejable llevar Arva, sonda y pala. En la alta montaña, todos los detalles son importantes.
En Chamonix, el esquí de montaña ha ido siempre asociado al descubrimiento de macizos. Se practica durante todo el invierno, aunque es sobre todo en primavera cuando la mayoría de los deportistas se dan cita para explorar las innumerables posibilidades partiendo desde el valle. La travesía más conocida es la que une Chamonix con Zermatt. Cinco días atravesando los Alpes deja un recuerdo imborrable en quienes lo han experimentado.
También hay muchas travesías que duran un día, como las que parten de Les Grands Montets o de La Flégère. Recuerde que para realizar la travesía es necesario conocer bien la montaña y la alta montaña. No dude en consultar en la Oficina de Alta Montaña o solicitar un guía.









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